¡Y ahora también naranjas!

Tras el éxito de las mandarinas clemenules os podemos anunciar que ya tenemos también a punto las naranjas de mesa. Se trata de una variedad de naranja conocida como navel (originalmente washington navel), ideal tanto para hacer zumo como para tomar sola. La piel es gruesa y fácil de pelar, la pulpa es tierna y jugosa, y el sabor es dulce con un puntito de acidez. La navel es la más clásica de las naranjas, la más auténtica, ya que no ha variado nada desde que fue introducida en la península en 1910. Y además tiene la ventaja de que aguanta mucho tiempo en el árbol, de modo que tenemos naranjas aseguradas por muchos meses. ¡Buen provecho!