En verano los naranjos de Mandarinas de Burriana sólo tienen sed, al igual que las personas.

En verano los naranjos de Mandarinas de Burriana sólo tienen sed, al igual que las personas.

El verano es la época de oro de los regadores, unos hombres que conocen como si fuera su casa la red inextricable de acequias que cruzan los campos de naranjos de Burriana.

“Esa acequia acaba ahí delante. De ahí en adelante el agua va en sentido contrario. Esto es así desde que los moros sacaron los niveles. Tantos siglos que han pasado y el agua siempre va en la misma dirección”.

Nuestro padre no deja de maravillarse por la herencia que los árabes (o bereberes, según los últimos estudios) dejaron en el territorio que hoy conocemos como Valencia.

El verano es la época de oro de los regadores, unos hombres que conocen como si fuera su casa la red inextricable de acequias que cruzan los campos de naranjos en Burriana. Saben a qué hora llega el agua, qué portezuelas deben abrir para regar qué huertos, y cuáles deben mantenerse cerradas.

“En verano los árboles sólo tienen sed, al igual que las personas”, es una de las máximas de nuestro padre.

El agua del río Mijares, junto con los nutrientes de una tierra que los moros domesticaron, es el secreto de unas mandarinas que ahora no son más que una promesa de felicidad. Felices vacaciones a todos!