¿Imaginas un palacio entre los naranjos?

Imagínate por un instante un aristócrata viejo y rico, conde de Berbedel y casado con la hija del marqués de Dos Aguas, que a su vez acaba de ser reconocido, junto con su hijo, con el título de barón del Almolda por Alfonso XIII, y que tiene un sueño: construir un palacio en medio de los naranjos. De materiales no le faltan. Ha dedicado media vida a recorrer Italia y comprar, a bajo precio, piezas de palazzos abandonados, como vidrieras, estatuas o relieves de estilo renacentista y barroco.

En Burriana cree que ha encontrado el espacio ideal para sus planes: la alquería y la finca que lo acompaña de Polo de Bernabé, uno de los principales políticos valencianos del XIX e introductor del mandarino en la comarca. Este hombre se llamaba José de Prado y Bucelli, y ya antes había comprado y restaurado un palacio en el centro de Valencia, el del marqués de Campo. Compró el edificio hacia 1916 y las obras se alargaron hasta principios de los años 30, cuando el varón murió. Los habitantes de las alquerías de Santa Bárbara bautizaron rápidamente la construcción resultante, entre mágica y hiperbólica, como el Palasiet, es decir, el palacete.